El Cadete B crece desde la dificultad y consolida su objetivo de permanencia
La temporada del Cadete B está siendo un proceso de aprendizaje constante, marcada por la exigencia de la categoría y la capacidad del grupo para sobreponerse a los momentos más complicados. Así lo explica Cano, uno de los jugadores del equipo, que analiza con sinceridad la evolución vivida durante el curso.
“Las temporadas están siendo buenas, no como queríamos al principio. Pensábamos que podíamos ser capaces de ascender, pero el inicio se complicó bastante”, reconoce. Sin embargo, el equipo ha sabido reaccionar: “Luego conseguimos mejorar y ahora estamos siendo mejores”.
Con el paso de los meses, el objetivo se ha redefinido con realismo:
“El objetivo es mantener la categoría. Estamos un poco lejos del ascenso, pero dentro de la categoría estamos bien. Es más difícil de lo que creíamos al principio”.
El físico, clave en la exigencia de la categoría
Uno de los principales retos ha sido adaptarse al nivel físico de la competición:
“La mayor dificultad ha sido el físico. En calidad tenemos suficiente, pero el físico no nos acompaña”.
A nivel individual, Cano también destaca su propia evolución:
“El año pasado era pequeño, no tenía físico ni confianza. Este año tengo más físico y más confianza”.
Crecer como equipo
Más allá de lo competitivo, el crecimiento colectivo ha sido una de las claves del equipo:
“Seguir estando juntos, seguir esforzándonos, entrenar y jugar más juntos… así esperamos evolucionar”.
El aprendizaje ha sido claro:
“Hemos aprendido que, aunque las cosas se pongan muy difíciles, se puede evolucionar. Incluso jugando contra gente más mayor, se pueden ganar partidos”.
Un punto de inflexión
El momento más complicado llegó en los primeros meses de competición: “Entre octubre y noviembre perdíamos todos los partidos y fue muy difícil”.
Pero el equipo encontró el camino a través del trabajo grupal: “Lo superamos con una charla y un entrenamiento enfocado a unirnos más. Después de eso ganamos el siguiente partido”.
Esa victoria supuso un cambio emocional importante: “Ahí cogimos confianza y empezamos a evolucionar”.
Mentalidad y compromiso
Cano también pone en valor la exigencia personal que supone competir cada semana:
“A mí esto me genera estrés todos los días. Venir aquí, jugar como sé y mejorar… pero también me da muchas ganas”.
Ese compromiso se refleja en la unión del grupo: “Cada vez somos más una familia”.
Mirando al final de temporada
El Cadete B afronta el tramo final con un objetivo claro: consolidar la categoría y seguir creciendo como equipo. Una temporada que, más allá de los resultados, está dejando una base sólida de aprendizaje, esfuerzo y unión.