

Tenemos que conseguir 90 minutos de calidad
Chava valora positivamente el inicio de temporada de un equipo muy renovado que suma tres victorias, pero insiste en el margen de mejora: “Tenemos que conseguir 90 minutos de calidad”.
El Juvenil A del Tres Cantos CDF ha comenzado la temporada con resultados positivos, pero en el vestuario nadie parece dispuesto a dejarse llevar únicamente por los puntos. Tres victorias han acompañado los primeros pasos de un equipo profundamente renovado que todavía está construyendo su identidad y que, según explica su entrenador, Chava, tiene mucho margen para crecer.
La plantilla presenta importantes novedades respecto a la pasada temporada. Aproximadamente la mitad del grupo está formada por jugadores renovados o promocionados, mientras que la otra mitad corresponde a nuevas incorporaciones que, según el técnico, han reforzado al equipo y están aportando “un plus” desde el inicio.
Construir un grupo prácticamente nuevo necesita tiempo. Más aún después de una pretemporada que Chava define como “un poco exprés”. Por eso, estas primeras semanas de competición están sirviendo también para avanzar en un proceso que va mucho más allá de los resultados: definir el modelo de juego y conseguir que los futbolistas se conozcan tanto dentro como fuera del terreno de juego.
“Estamos construyendo nuestro modelo, conociéndonos dentro del campo, pero también fuera, que es muy importante”, explica el entrenador.
El balance inicial es positivo, aunque Chava evita cualquier atisbo de conformismo. El cuerpo técnico está analizando los partidos para detectar aquellos aspectos que deben corregirse y continuar dando forma al equipo. “Estamos contentos con el inicio de temporada y evidentemente son buenos resultados, pero también somos conscientes de que hay margen de mejora”, señala.
Tres victorias construidas desde el grupo
Si existe un aspecto que Chava destaca especialmente de este comienzo es la respuesta colectiva.
Las tres victorias han terminado decidiéndose en las segundas partes, un dato que el técnico relaciona directamente con la implicación de toda la plantilla. Los jugadores que entran desde el banquillo están teniendo un papel importante y el equipo ha demostrado capacidad para mantenerse unido incluso cuando el juego no ha tenido la fluidez deseada.
“Sabemos que la gente está muy metida, que los cambios están siendo vitales y que, aunque en algún partido el juego no haya sido lo más fluido o acertado posible, los chicos quieren, están unidos y van a una”, destaca Chava.
Los resultados, sin embargo, no han rebajado el nivel de exigencia.
Tras la victoria de la segunda jornada, jugadores y cuerpo técnico analizaron un partido cuyo desarrollo no les había dejado satisfechos. Y después del triunfo frente al Galapagar volvió a aparecer la autocrítica, especialmente por una primera media hora alejada de los niveles que el entrenador quiere establecer en el día a día.
Para Chava, ganar no puede esconder aquello que necesita mejorarse.
Por eso, el trabajo diario está marcado por la atención a cada detalle y por una exigencia que el cuerpo técnico quiere trasladar a sus futbolistas. La intención es que la ambición del equipo no dependa de un resultado concreto, sino de una manera de entrenar y competir.
Un equipo protagonista y camaleónico
El Juvenil A también está definiendo una identidad reconocible.
Chava quiere un equipo con iniciativa cuando tenga el balón, capaz de comenzar el juego desde atrás, superar presiones mediante asociaciones en corto y reconocer cuándo el partido exige buscar directamente la profundidad.
“Con balón siempre vamos a ser proactivos. Vamos a intentar jugar desde atrás para superar presiones en pases cortos o, cuando sea necesario, buscando la profundidad”, explica.
Pero esa personalidad no significa jugar siempre de la misma manera.
Sin balón, el cuerpo técnico quiere desarrollar un equipo capaz de interpretar los diferentes momentos del encuentro: cuándo presionar arriba, cuándo defender en una altura intermedia y cuándo replegar. La adaptación al rival y a las circunstancias de cada partido forma parte de esa propuesta.
El propio Chava utiliza una palabra para definirlo: camaleónico.
“Vais a ver un equipo que quiere ser protagonista, pero que también va a ser camaleónico. Creo que va a ser un equipo que va a dar guerra”, afirma.
El reto: ser regulares durante 90 minutos
Los resultados acompañan, pero el análisis de las primeras jornadas ha permitido identificar uno de los principales aspectos que debe mejorar el Juvenil A.
La regularidad.
Chava considera que el equipo ha ofrecido fases de muy buen fútbol, pero todavía no ha conseguido prolongarlas durante un partido completo. Más que una cuestión física, el técnico sitúa el reto en la concentración y en la capacidad para mantener el nivel competitivo independientemente del momento del encuentro.
“Hemos tenido fases del juego muy buenas, pero no hemos sido regulares durante los 90 minutos. Más que a nivel físico, creo que es una cuestión de concentración. Estamos trabajando para conseguir esos 90 minutos de calidad”, reconoce.
Ese es ahora uno de los grandes desafíos de un equipo que está obteniendo resultados mientras continúa construyéndose.
Una competición sin margen para relajarse
El cuerpo técnico espera, además, una temporada especialmente igualada.
El intercambio de información entre entrenadores está permitiendo conocer mejor una competición en la que Chava aprecia un nivel medio alto. Rivales como Calahorra Pozuelo, Real C.D. Carabanchel o Galapagar —según el análisis realizado por el técnico— sirven como referencia de una categoría en la que prevé pocas diferencias y muchas dificultades para sumar cada jornada.
La conclusión lleva al Juvenil A a no mirar demasiado lejos.
“Vamos semana a semana. No me pongo a mirar al rival de dentro de dos semanas. Creemos que esa es la forma de trabajar”, asegura.
El planteamiento es sencillo: analizar lo realizado, corregir errores, estudiar al siguiente rival y volver a competir por los tres puntos. Si el equipo consigue mantenerse en esa dinámica, Chava espera que en el tramo decisivo de la temporada pueda estar peleando por objetivos importantes.
“Queremos mejorar cada semana y ganar los tres puntos. Ojalá cuando lleguen los últimos diez partidos podamos jugarnos cosas por estar arriba”.
León, mucho más que un jugador dentro del campo
El inicio de temporada también ha dejado una noticia negativa para el Juvenil A: la lesión de su capitán, León, en el último encuentro.
Chava destaca su importancia no solo desde el punto de vista futbolístico, sino también por el peso que tiene dentro del vestuario. A la espera de conocer con precisión el alcance de la lesión, el deseo de todo el grupo es poder contar con él lo antes posible.
El técnico reconoce que las primeras sensaciones invitan a ser prudentes y deja claro que, si finalmente se confirma una ausencia prolongada, el equipo estará a su lado durante todo el proceso.
Más allá de cualquier resultado, perder durante un tiempo a una pieza importante del grupo supone uno de los primeros obstáculos de la temporada.
Partido a partido para seguir construyendo
Tres victorias permiten al Juvenil A comenzar desde una buena posición, pero el mensaje que transmite su entrenador mira más al proceso que a la clasificación.
Hay puntos. Hay unión. Hay jugadores que están respondiendo desde el banquillo. Hay una idea de fútbol cada vez más definida.
Pero también quedan aspectos por mejorar.
El reto ahora es juntar todas esas piezas y conseguir que las buenas fases que el equipo ya ha mostrado se prolonguen durante todo el encuentro.
Chava lo resume desde una idea que marca el camino del Juvenil A: partido a partido.
Sin mirar demasiado lejos. Sin permitir que las victorias escondan los errores. Con ambición, exigencia y una identidad que empieza a reconocerse.
Un equipo nuevo que todavía se está construyendo, pero que ya ha dejado claro que quiere ser protagonista.



















